YAMMENSAJERÍApor A Tiempo Logística

Bienvenido a YAM

Tu paquete a tiempo y con trazabilidad de punta a punta.

Rastrear envío

Con tu número de pedido. No necesitas cuenta.

¿Ya trabajas con nosotros?

Entra con tu cuenta. Al hacerlo verás lo tuyo, seas comercio, mensajero o parte del equipo.

Ingresar a la plataformaCrear una cuenta

Nuestros Pilares Operativos

Recogida y CEDI

Digitalización desde el origen con validación en tiempo real y zonificación inteligente en bodega.

Última milla y recaudo

Enrutamiento inteligente con máquina de estados y conciliación inmediata de pagos contraentrega.

Control y facturación

Logística inversa sin fricciones y ciclos de facturación automatizados basados en entregas reales.

Por qué YAM

Siglo XIII

El yam —o jam, örtöö en mongol— fue la red de postas del Imperio Mongol. Estaciones cada 30 o 60 kilómetros donde el mensajero no descansaba: entregaba, cambiaba de caballo y seguía. Así movían un mensaje 300 kilómetros en un día, ochocientos años antes de que existiera un camión.

Tres cosas de ese sistema son, literalmente, esta plataforma. La paiza — «lo que da testimonio»— era la tablilla que el mensajero mostraba en cada posta para que le entregaran caballo fresco: una guía que se valida en cada punto del trayecto.

Las otras dos son la misma idea vista desde los dos lados, porque en el yam la señal siempre viajaba por delante del mensajero. Sus corredores llevaban cascabeles al cinto, para que en la estación siguiente los oyeran llegar y tuvieran el relevo listo antes de verlos. Y para lo que no podía esperar a nadie tenían la flecha silbadora —punta de hueso perforada, que silba en vuelo—: no se tiraba para herir, se tiraba para avisar, y su silbido llegaba antes que quien la había disparado.

El CEDI es la posta, la guía es la paiza, la campana de las notificaciones es el cascabel y el código que te llega antes de que toquen tu puerta es la flecha. El oficio no cambió tanto; nosotros solo le pusimos pantalla.

YAM — Red de mensajería de A Tiempo Logística